Dos pares de ojos
Ningún texto se entrega sin revisor. La urgencia no es una excepción.
Quiénes somos
Trabajamos desde 2011. Empezamos como una pequeña empresa de traducción técnica para fabricantes de maquinaria; las oficinas en otros países surgieron por una razón sencilla: un texto debe escribirlo quien vive en el país al que va dirigido.
Hoy son seis oficinas: Estocolmo, Milán, Madrid, Nueva York, Moscú y San Petersburgo. En cada una hay traductores y revisores en plantilla, no colaboradores de una plataforma. Es más lento y más caro de contratar, pero la calidad ya no depende de quién estuviera libre.
Nuestros clientes son sobre todo fabricantes, empresas de software y despachos de abogados: textos en los que una formulación imprecisa tiene un coste. Por eso ningún documento sale de aquí sin un segundo par de ojos.
El material del cliente no viaja por correo electrónico: la empresa tiene su propio almacenamiento de archivos, y las oficinas y los traductores lo usan para recoger los originales y entregar el trabajo terminado. Nuestras oficinas están en husos horarios distintos, así que se usa a todas horas, y el vídeo y el audio pesados solo se mueven por ahí.
Ningún texto se entrega sin revisor. La urgencia no es una excepción.
La terminología se acuerda antes de traducir. Discutirla en la entrega es la opción cara.
Damos la fecha que podemos sostener, no la que resulta agradable oír.
«Las fechas que dan son reales y las cumplen. En este sector no es lo habitual.»